lunes, 24 de marzo de 2014

Actividad sobre el vídeo "Pensando en los demás"

1.¿Cuál es el método de enseñanza del profesor Yosiro Kanamori?

Su método se basa en el establecimiento de vínculos entre los distintos alumnos para conseguir una felicidad permanente y a su vez, dependiente de los demás.
Para ello utiliza un sistema de cartas en las que los alumnos expresan sus experiencias más íntimas y sus sentimientos.


2.¿Cómo ha trabajado con los alumnos los problemas de acoso en la escuela?

El profesor Yosino Kanamori, cuando se entera de que sus alumnos se están metiendo con otro por sus bajas calificaciones y por como huele, los reúne a todos y les pregunta. Al no reconocer ninguno de ellos lo que realmente habían hecho o echarle la culpa a los demás, el profesor se disgusta y les hace ver que si se meten con un compañero y provocan en éste sentimientos negativos, no lo dejarán ser feliz y por consiguiente, ellos tampoco lo serán.
Por lo tanto, podríamos decir que trabaja los temas de acoso con sus alumnos de una manera dialogada, haciéndoles ver que lo que estaban consiguiendo era hacerle daño a uno de sus compañeros e intentando generar en ellos un sentimiento de empatía.


3.Según vuestra experiencia como alumnos ¿recordáis experiencias con profesores que hayan tenido el objetivo de enseñar a pensar en los demás?

-Recuerdo un año en Primaria, que en mi clase cada semana habían varios conflictos entre alumnos que habíamos pasado muchos años en la misma clase , creciendo juntos.
La profesora para solucionarlo, les propuso a nuestros padres que nos quedásemos una hora más los viernes.
En esa hora le transmitíamos al compañero qué nos había sentado mal y entre toda la clase se decidía la solución.
Al principio nos parecía una pérdida de tiempo, pero gracias a este método supimos cómo afrontar un problema y lo más importante, como saber solucionarlo.

-Yo recuerdo que en Primaria tenía un compañero que olía muy mal, llegaba a clase sudando y con ropa sucia todas las mañanas y nadie quería sentarse a su lado.

La profesora se dio cuenta de que el niño estaba desplazado, que de vez en cuando se soltaban comentarios despectivos hacia él y que hasta algunos de mis compañeros habían compuesto una canción burlándose de su olor.

Un día, aprovechando que el niño no vino a clase, la profesora habló con todos nosotros muy enfadada y nos dijo que qué nos habíamos creído tratando así a un compañero que tenía tantos sentimientos como nosotros.
Dedicó mucho tiempo a hablar de ello aquel día y nos hizo reflexionar a todos.

Desde entonces, el clima de la clase fue mucho más cálido.

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